Bueno,
voy a enunciar una verdad (por lo menos para mí): El metal ha muerto. No
es que ya no me guste, pero es que ya no lo considero tan alternativo. Probablemente
nuestros hijos rebeldes nos reprocharán el formar parte de la masa y odiarán
nuestra música. Se cagarán en nosotros justo como lo hacemos nosotros
ahora mismo con los festivales de "música alternativa"…buena,
pegajosa y si quieres de calidad. Pero no alternativa. Así me dirá mi
hijo.
Recuerdo cuando niño, con cerca de 9 o diez años de edad, vivía en la Colonia Pantitlán y en una de esas salidas con mi “abuelita” me encontré de frente con un cabrón en la calle con una playera blanca y un estampado "bien loco" que me dio un poco de miedo y una grandísima curiosidad, esa grandísima curiosidad se llama Morbo. ¿Cuál era el dichoso estampado que logró derrocar mi todavía psique infantil? Pues la portada del disco de Cannibal Corpse Butchered at birth donde alcanzaba a ver unos pinches zombis carniceros acabando de destazar a una mujer a uno de esos cabrones sosteniendo un feto o recién nacido y varias cabezas y fetos enganchados en unos garabatos de carnicero, además de un chinguerísimo de sangre. Y para acabar un logotipo muy evocador, letras como chorreando sangre. ¡¡¡Cháles!!! ¡Qué mamadas! Sin exagerar, ese episodio fue una especie de despertar hacia —por decirlo de algún modo— la maldad. Ja, ja, ja.
Tiempo después (parece que había muchos rockers y metaleros en mi colonia) me encontraría con portadas de los discos de Iron Maiden y su clásico Killer, una mascota de ojos torvos, arrugas y aspecto lúgubre, no es más que otro zombie o muerto viviente que solo vive para matar…y rockear. La banda tienen rolas como The number of the beast, que se me presentaban como lo máximo del satanismo y espantasuegrismo, que pasando el tiempo ya no me harían mucha mella, ya que con el tiempo se convirtieron en un compendio de viñetas-cómicas-costumbristas-metaleras.
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La portada de los Cannibal Corpse. Cualquier niño se mea al ver ésto |
Como
cuando por esas épocas — los noventa, época donde mi niñez y pubertad
ocurrieron y en las que prorrumpían éstas portadas del afamado grupo de heavy
metal— se produjo la película, Pesadilla en la
calle del infierno, que como todos saben también se trata de un asesino, Freddy Krueger, pero que éste
se alimentaba de tus sueños y tu miedo. Para quién haya vivido en ésa
época, ver esa película sí que te generaba verdadero miedo, pero al pasar de
los años, vuelves a verla, la revaloras y ya no te hace siquiera cosquillas. Ja,
ja. A mi hijo le recomendaba la película, ya que era de mi infancia, y me
recordaba mis tiempos y bla, bla. A él no le dio miedo, me dijo que
le había dado risa. Pues así, con los Iron Maiden y los grupos de heavy
metal.
Por
supuesto al otro lado de la moneda, estaba Kiss, a
los que conocí ya con el anatema de que las letras “S” se asemejaban a las “SS”
de los nazis. Y yo dije: —¡no
mamen!, esa no la cree ni mi abuelita, bueno mi abuelita si se la creía, pero
un Buho de jodidos 11 años no me la creía. Y no es que yo fuera un niño malo y
ya consagrado a la perversión. Sólo que basta hacer la comparación de Kiss
y Cannibal Corpse para saber de que estoy hablando. ¡Por los jodidos
clavos oxidados de cristo!
Así que
siguieron pasando los años y ya varios compañeros de la primaria y secundaria,
tenían hermanos “rockeros” y me prestaban cintas de El Three Soul in my mind o Liran'
Roll. Pero yo, como seguramente la mayoría de ustedes, comencé a
inclinarme a lo mas ruidoso, bizarro y enfermo. ¿Por qué? Eso si no
lo sé. Llamar la atención, pertenecer a algo, creerme bien malo, llevarle
la contraria a los padres, ve tu a saber. El chiste es que en el metro
Balderas, en el corredor de la avenida Balderas para La Biblioteca de México,
habían puestos de rock y metal, ¡y me encantaba! ya que había puras
revistas Banda Rockera, Conecte, y hartos casettes de metal. La consigna que
seguíamos mi hermano y yo era: buscar lo mas ruidoso, grosero, loco, bizarro,
arrogante, malcriado, estridente y rimbombante, era precisamente de lo que nos
apoderaríamos. No sé, era una extraña sensación. Una vez escuché por
allí que al conseguir música metal y punk, como que nos estremecía esa sutil sensación
de que hacíamos algo malo, de que ahora
si estábamos haciendo pacto con Satanás. Ja, ja, ja. Bueno, en México
recuerdo a Transmetal, como algo cabrón o Next. En ese entonces era algo
subterráneo, alternativo, un escape. Eso fue hace años.
Me
incliné por el punk rock, el hardcore, la cultura de ruptura, etcétera, pero el
metal siguió influyéndome. En
los noventas estaba de moda en la escena como algo nuevo (aunque ya era viejo)
el grindcore y el crust,
que no es más que la conjunción de la rapidez del hardcore punk con la
contundencia y ruido del metal en el caso del grindcore y en el caso del crust
una variación del hardcore punk pero más ruidoso, sucio y cabrón, escuchar
a Phobia y Napalm
Death y por otro lado a
bandas metaleras como Behemot,
era para mis oídos lo mismo, sólo diferenciados por matices. Conocí a Doom y como observamos, influyó a infinidad
de bandas de punk y de metal.
Después
vino el desengaño, me di cuenta tarde ya que desde los noventas el fenómeno del
metal comenzó a sufrir cambios renovadores, pero a finales de los noventas fui
testigo de nuevas bandas de metal en Europa y Estado Unidos, con sonidos bien
variopintos. El avant
garde llegó de Europa, por un
lado se hacían oír gueyes que hacían metal
sinfónico, otros cabrones tocaban folk
metal. Los saludé al principio, escuchar a Haggard, o Theatre of tragedy, o Cruachan me llenaban el alma. O el black
metal de Emperor y Mayhem (de los antiguos) y la nueva ola como Cradle of filth, Dimmu Borgir, Carpatian Forest, etcétera,
también están otros putetes quesque hacían ambient
black metal, así que me cautivó Morttis con su maquillaje de elfo malo o Pazuzu con sus canciones satánicas y
apabullantes, negras diría yo, o la fascinación que ejercía Burzum y su historia de violencia y nazismo
(¡ay perro!). Toleré bandas como Blind
Guardian, Children of
Bodom, Hellowen, Iron Maiden, que me gustan,
pero se me hacían más comerciales. Repito “se me hacían”, aún no
advertía el “mal” que venía. Ja, ja, ja, ja. Ya no menciono a
las bandas gringas, por que ellos tienen un estilo muy culero para el metal (Metallica y Megadeth sus máximos representantes) y con la aparición
del nu-metal y esas cosas, pus peor. La
única que más o menos me gusta es System
of a down, a Kaio le gustan más, es fan de los Def Con Dos que hacen un híbrido del rap y el
metal a lo Rage Againts The
Machine pero más chido, según
él.
Definitivamente
cuando aparecieron en escena Nigthwicht, Stratovarius, Kamelot, Sonata Artica, Epica y demás, fue cuando ya no vi la
actitud metalera, por así decirlo, me pareció un buen producto más, las super
producciones, los super videoclips. Ya no vi al metal como lo que te hacia
diferente, ahora es un producto más desprovisto de su esencia, de la crudeza.
La verdad es que muchas de esas bandas me gustan, pero pues es como si me
gustara una cumbia, o The Doors, algo ya inserto en la cultura pop.
Pues eso mismo le pasó al punk, en ésta entrada comentamos al respecto,
no repetiré la historia que ya todos conocen. Lo que veo ahora es que a ciertos
sectores del punk, e incluso del punk hardcore, ya le está sucediendo lo mismo. Salvando
las proporciones, no me gusta eso de los grupos de punk en festivales tipo Vive
Latino. Ya vimos a Los
Muertos de Cristo en
festivales de esos, y pues la verdad no me llena. Me infla. No me
satisface. Solo me abulta, y dentro de ese bulto hay un hueco. Un
hueco. Ya que eso solo significa: Más.
Más gente. Más fuerte.
Conciertos Más grandes. Más fans. Más discos. Más giras. Más entrevistas. Más famosos.
Y la verdad por eso el punk me
gusta. Por que rehuye de esos significados. No digo que esté mal ser
músico y tener mas calidad de sonido, letras, etcétera. No digo que esté
mal ser famoso y tener giras mundiales y que seas conocido en el mundo
entero, eso para el músico está chingón. Pero pues tal vez se pierde la
esencia. No se tú que pienses pero me gusta más ver como las pequeñas
escenas en todo el mundo, son más cálidas. Asistir a conciertos punk
en locales pequeños en donde se está codo a codo con la banda, con tus símiles,
con tu colectivo (grupo de amigos o afines), los que sabes que piensan como tú. Son
mas íntimas. Me llenan más. Como uno de los postulados del punk hardcore: menos
es más. Lento es rápido. Dije salvando las proporciones, ya que
existen festivales como el Obscene
Extreme (que por cierto ya
estuvo en México) y otros que se organizan en varias partes del mundo que
al parecer no son tan pinches.
¿No me crees que el metal se está acercando más a la
chingada? ¿Crees que exagero? Pues en Mayo nos visitó en México el grupo
comercial Baby Metal. Un
grupo japones de jovencitas con una música bien encabronada, con riffs de metal
extremo, más extremo que lo extremoso, con singles francamente pop, digo francamente, por
que la intención de este grupo es eso: POP. Al menos Nigwhich y
otros, lo ocultan bajo las distorsiones y dobles bombos o lo disfrazan de
ópera, pero aquí nos están diciendo en la cara: “Esto es pop y lo
mezclo con metal y me vale verga”. Con letras como Gimme Chocolate donde nos cuentan que con el
chocolate suben de peso, o letras donde le quieren sacar todo el dinero a su
papá para comprarse todo lo que quieran. Hacen coreografías malísimas pero muy
al estilo de las boy bands,
incitan en el escenario a los espectadores a hacer slam ¡No mamen! Mira
que a mi y al Kaio nos gusta mucho la cultura japonesa, la escena punk en Japón es brutal,
todos los géneros los tocan muy distinto, tienen un estilo de verdad diferente
a las demás escenas del mundo, bueno los filipinos y la región asiática tienen
del mejor punk del puto mundo, pero los japoneses son otro pedo, ellos tienen
siempre un toque especial para todo lo que tocan, no sólo en la escena punk
sino en varias manifestaciones culturales, el cine, la TV ¿alguien ha visto los
comerciales en Japón? ¿el animé de ese bien loco, psicológico e introspectivo?
todos los demás géneros musicales, el diseño, la arquitectura, tanto antigua
como moderna, etc. Son unos cabrones locos y les admiramos, pero en éste
experimento que hicieron con las Baby Metal, sí que se volaron la barda gacho,
infame, mal pedo, es como quitarle el mal gusto a algo.
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Acá esta mocosas que se han robado el corazón de muchos metaleros |
Y menciono
esto, ya que éste fenómeno ha tenido muy buena aceptación. Revistas como Metal Hammer y sitios de internet importantes en el
mundo del metal les han hecho entrevistas y las colocan en sus charts y listas
de popularidad; festivales de metal ya las han incluido en sus carteles
con muy buena aceptación. ¡¡¡y slam apabullante!!! Sin duda,
ya no es alterno. Es pop. Y lo peor es que a mi me gustan. Mea
culpa. Me gustan, porque se me hacen chistositos, un experimento cábula y la
verdad sea dicha se sacan unas rolas dos que tres, pero me cagan por que nos
recuerdan que son una banda que ha dado una de las últimas paladas a la tumba
metalera.
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¡¡¡Zaz!!! Pues en las redes sociales, me
encontré con un programa de TV por internet que se puede ver a través de
Youtube llamado DekadenTV. Programa
lleno de cábulas y cotorreos. Es un programa hecho por la banda, una pandilla oriundos del
DF. Me late, por que tienen un buen contenido y oferta para la gente que
pulula en los movimientos subterraneos. Hay entrevistas y han estado con varios compas de la
“farandula underground” de la ciudad, también han dado a conocer dos tres
proyectos. Todo con un formato de revista y pus a'istán medio profesionales,
medio cábulas, ya llevan varios capítulos. Ellos dicen que son videopodcast de difusión de expresiones culturales:
el underground. Tienen como 2 programas, uno que se llama Noches de alcohol. Y otro
que al parecer ya no le han dado continuidad: Cotorreando
el apocalipsis. Tienen ya un discurso y un estilo bien definidos,
hasta su personaje-conductor ya tiene como que su leit motiv cotorro, con
vestuario y todo. Por lo que he visto están mas cercanos a la onda goth de
la ciudad, aunque en sus videos he visto pulular dos-tres punks, unos
conocidos y otros no tanto. Fresón para mi gusto. Recomiendo el
programa ampliamente ya que está producido por compas en la onda de la autogestión y eso señores es muy positivo. A pesar
de no ser profesionales les quedó chido... o tal vez así quieren que
quede, o que se perciba…
Con
odio buho y colaboración del metiche del kaio
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Muchas gracias por leer compañero Loam. Lo leeremos y comentaremos al respecto. Saludos.
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