Entre sicofantes y justicieros te veas
La negatividad de la justicia
La funa como la entendemos los
anarcos es el acto público de denuncia generalmente contra una persona que
ostenta cierto poder dentro de la sociedad, del colectivo, etcétera. La conocimos a partir de fanzines y noticias
de compañeros de Argentina, Uruguay y Chile. No sabíamos en lo que iba a generar hoy en día, y como se iba a
recuperar por parte de otros sectores que consideramos que son “poderosos”
además del mal uso del arma por parte de los no poderosos. Según el diccionario proviene de una palabra
de origen mapuche que significa “podrido” y eso en primera instancia explica
cómo lo conocimos; en el contexto de los cacerolazos del 2001 y los
subsecuentes. O también conocido como "escrache", palabra que también viene de esos lados y que según procede del
lunfardo argentino y significa “romper” o “escupir”. Y leíamos, como al no poder enfrentarse a los
poderosos con la fuerza, iban a sus domicilios particulares con pancartas,
haciendo ruido (los propios cacerolazos), arrojando caca, pintadas como “aquí
vive un asesino”, haciendo feo como dicen coloquialmente por acá. Con el fin de repudiar, visibilizar,
insultar, y desacreditar o cancelar a la persona o instituciones. Algo así como lo que vivió el artista israelíe Amir Fatall en México hace un par de semanas en el que la banda, pues acudió a una galería culera y pedante de la Condesa (donde más ¿verdad?) a confrontarlo en la vivienda en la que se alojaba a hacer unas pintadas ya que al preguntarle sobre Palestina y su identidad sionista evadió el tema. https://goo.su/W8sFpw
Recuerdo que yo decía -¡aguevo! Super
efectivo, fácil y directo. De hecho, es
una de las primeras manifestaciones de acción directa no violenta que se
conformaban de este lado como algo novedoso, joven y propio para
Latinoamérica. Cabe señalar el hecho de
que un cacerolazo, por ejemplo, además de ser una acción directa superfácil es
también una forma de bloque negro super básico y no violento, ya que se rompe
el orden de una marcha o manifestación, hace ruido y da visibilidad, es
simbólico y es llevada a cabo por cualquier persona que quiera, sin andar
obedeciendo al encargado del contingente y esas mamadas…
Recuerdo que yo decía -¡aguevo! Super efectivo, fácil y directo. De hecho, es una de las primeras manifestaciones de acción directa no violenta que se conformaban de este lado como algo novedoso, joven y propio para Latinoamérica. Cabe señalar el hecho de que un cacerolazo, por ejemplo, además de ser una acción directa superfácil es también una forma de bloque negro super básico y no violento, ya que se rompe el orden de una marcha o manifestación, hace ruido y da visibilidad, es simbólico y es llevada a cabo por cualquier persona que quiera, sin andar obedeciendo al encargado del contingente y esas mamadas…
Y bueno ¿Qué es lo que hacen los
que se precien punks, anarcos, y gente que se burla del poder en canciones,
ropa, actitudes y forma de vivir? Pues
funar, desacreditar y escrachar, hacer feo, reírnos en sus jetas, cancelarlo,
que no esté quieto el hijo de puta. ¡Y
lo seguiremos haciendo! ¡Carajo! Es
parte esencial de la contracultura; si el poder, el mainstream, el zeitgeist o
el estado de las cosas veneran ciertos valores, gentes e instituciones
corrompidas, injustas y deleznables pues nosotros estamos para revertir,
transvalorar ese pensamiento y ese sentido común. Por eso la contracultura es una forma de
vida. Eso es la esencia del punk.
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| El martirio de San Hipólito de Dirk Bouts |
La recuperación de la acción directa por parte de los privilegiados
Y en el caso de las funas, vemos
que degenera en señalamientos a conveniencia, como arma política, y venganza
pura. Y con las funas digitales, todos
sabemos que se amplifica exponencialmente cualquier dicho. Cabe aclarar un punto, las funas digitales
son anónimas porque el funado es proclive a la venganza y la victima lo percibe
bastante fuerte. Ese es el caso positivo
del anonimato, pero exhibe altos riesgos de ser usado de mala manera (humanos,
muy humanos) y ahí la puerka torció el rabo. El caso mas reciente de abuso, mal uso y que nos deja perplejos es el
Mee Too o “yo también” que es una especie de movimiento-campaña-hashtag que
surgió en Hollywood hace diez años aproximadamente y que tiene como objetivo hacer
públicos abusos de parte de productores hacia varias actrices, abusos amparados
a un poder económico que generalmente ostentaban los perpetradores. Vamos; una funa hecha y derecha, que tuvo
consecuencias en corto ya que metieron a la cárcel a un asqueroso productor de
cine, un tal Harvey Weinstein. Y la
funa acabó teniendo un impacto bárbaro.
Comenzaron a salir otros hashtags como “yo te creo”, “que el miedo cambie
de bando” que van ese tenor, los tendederos donde se exponen a abusadores y
claro las páginas de funas. Todo muy
bien con esas pobres actrices internacionales que sufrieron un abuso de un
poderoso a cambió de un papel en una superproducción millonaria. Pero lamentablemente ese brío no se tradujo
a las demás mujeres y/o al feminismo que ya tenía un avance bastante grande en
el ámbito. Por lo menos para mí se
sentía ajeno. No me veía rubricando a estrellas
de Hollywood, a Mónica Lewinsky, o a Lady Gaga. Con esta nueva ola feminista, todos se
subieron al barco del feminismo y nadie cuestionaba. Era y es ridículo escuchar a mujeres
periodistas, empresarias y políticas alegando a favor la pinta de paredes o el
“quemen todo”, lo cual fue bastante fastidioso, dado que en otras
circunstancias a esos que pintan, destruyen y queman los califican como
vándalos, los muelen a golpes o se pudren en la cárcel. Pero que con el correr del tiempo —que ya sabemos que pone todo en su
lugar— las posturas no es que se fueran relajando sino que acertadamente la
banda también se fue pensando y cuestionándose, y varia banda comenzó a
distanciarse del llamado feminismo blanco —Feminismo Monlaferte que es como le
llamamos nosotros— que es al que se adhieren las artistas, las funcionarias del
estado, como ciertas diputaduchas de partidos de izquierda, pero también de derecha, que mas bien son nuestros antípodas.
Es como una revolución mini y decorada con
alfombras rojas. Un simulacro.
Se trasladó el sentido original
de la funa a asesinos y dictadores que desaparecían y empobrecían a la gente,
funas por las que la gente por lo menos se implicaba o involucraba
políticamente con la realidad, con su propio estatus quo para cambiar de alguna
forma su realidad, a funas de artistas que (desafortunadamente) habían sido coaccionadas
u obligadas (por decir lo mucho) a acceder a los avances sexuales de unos
perros con mucho dinero, para conseguir un papel y hasta ahí. Fin de su lucha. No voy a declarar que fue menos importante
ese tipo de acoso a lo que se sufre día a día en otras partes del mundo, pero pues
pensemos.
En México tuvo gran influencia
también con actrices y personalidades de la moda y la “cultura”. Hasta los
punks se unieron y surgieron plataformas que imitaban la funa “Yo también”, pero… Pues degeneró. Nosotros mismos criticamos la existencia de
una página que se llamaba “mee too punk” o “punks machistas” o “anarcomachos” que,
si bien exhibió a gentuza de siempre, recurrió a abusos, chismes y vendettas
muuuuyyyyy personales.
Los punks y los anarcos no deberíamos copiar lo que piensan las élites de Hollywood, debemos pensarnos. Y en este caso, los medios y el estado nos están pensando e interpretando. Y no necesitamos ser unos genios para advertir cómo el feminismo es la quintaesencia del Estado hoy por hoy.
No debemos permitir que la funa
como herramienta de acción directa se convierta en vertedero y tendedero
—alusión más que precisa— de nuestras más íntimas pasiones personales y estemos
prestando oídos a comidillas tipo “el me vio feo” “es un grosero”, “no se
junten con juanita porque tiene piojos”
Esto por decir lo menos, porque
las mentiras y funas sin responsabilidad alcanzan a temas políticos que nos
interesan. Aquí entran los y las sicofantes
que vuelven desde la antigua Grecia como calumniadores/as o cómo vengativos
(véase el mito de Fedra e Hipólito en cualquiera de sus versiones). El diccionario dice que el sicofante es el
calumniador, el que saca ventaja de la delación, la acusación y la calumnia
—palabra última que nos interesa— es el calumniador profesional. Personajes odiosos, ahora y siempre porque
sacan ventaja calumniando y delatando, en este caso acusando como abusadores
sexuales u otros incómodos para ellos, provocando el castigo “injusto”
entiéndase para el acusado y muchas ventajas para el sicofante. Mencionaré tres que particularmente se me
hacen asquerosos.
Primero, el caso de Julián Assange
que como todos sabemos es un activista fundador de Wikileaks y que nos regaló
al mundo miles de datos que ya sabíamos, pero que los puso allí, para
confirmarse con total claridad las fechorías de varios funcionarios en la
guerra de Irak. https://goo.su/kTfE A veces dice que es
anarco y otras no, pero sin duda es un personaje muy incómodo para los
gringos. ¿Qué estratagema quisieron
utilizar para su captura? Exactamente: agresión
sexual. Que sabemos no existió y
permitió hacerle una orden de captura, y bueno ya todos sabemos que pasó. Sicofantes a la vista.
Segundo, una saxofonista (A la postre se sabría bien el origen de esta “música”. Para los que tienen oídos, claro está) es violentada, —de hecho, si— por un asqueroso junior político priísta de Huajuapan de León en Oaxaca. El hecho es que el imbécil le arrojó acido y le desfiguró el rostro. Rápidamente se volvió un ejemplo de mujer fuerte por su denuncia, y hasta impulsó una ley conocida por su propio nombre “Ley Malena” y todo muy bien hasta aquí. Pero pues la comenzamos a ver como diputada, saxofonista con artistas como Maldita Vecindad, con Alejandro Sanz, formando parte de Poder Prieto una inicitativa de unos actores “prietos” jaaa y siendo baluarte del "feminismo empoderador" en México. Pero pues te pones a pensar e investigar, además que la realidad nos lo manifiesta, y descubres que su familia es aviadora del gobierno, que son asesinos y gentuza. Su agresor es un junior priista que conoció cuando ella trabajaba en el pri —se detalla esto porque revela que es una trepadora política que poco le importa la justicia— que ella misma es agresora contra otras mujeres, que ahora funa a un actor porque no le hizo caso. ¡Hasta una de sus víctimas pidió que se le aplicara su propia ley! Jaaa. ¡Hijoles! Unas fichitas. Una sicofanta por mucho.
Tercero, el caso de Miguel Peralta Betanzos, compa antropólogo y anarco mazateco de Eloxochitlán de Flores Magón, que ha sido perseguido por más de una década por las acusaciones que Elisa Zepeda realizó en su contra.https://goo.su/pTb9 Esta mujer ahora es diputada, adalid y mantenedora del feminismo institucional en el estado de Oaxaca. El caso es muy largo, pero en resumen esa mujer acusó a Miguel de tentativa de feminicidio, haciendo mierda la vida del compa ya que pesaba una sentencia de 50 años de prisión. Afortunadamente los jueces reconocieron que Elisa Zepeda mintió para sus fines. https://goo.su/W3mFaP Y aprovechó esa plataforma para erigirse como defensora de las mujeres. Reiteramos, Zepeda hoy día es diputada del partido en el poder Morena. Puaggggggggghtttttt. Toda una sicofanta. ¡Chinga tu madre y padre Elisa Zepeda!
Sicofantes en nuestros espacios ¿Puedes creerlo?
Yo si quiero funar, señalar y burlarme del poderoso, como debe de ser el punk
Así que, en resumen, pienso que la gente debe usar la funa con responsabilidad, esa responsabilidad que viene junto al uso de nuestra libertad. Que no nos piense Hollywood, ni Open Society Foundations de Soros, ni las celebridades, que lo que menos les importa es la justicia social, mucho menos la anarquía, el fin del capitalismo y la explotación del hombre por el hombre.
Salud.


siempre es un placer leerles!, muy buen articulo y mejor aun el regreso del blog!
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